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Realidad del maltrato infantil en el Perú: Dr. Gustavo Adolfo Fuertes Montoya
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Maestria en “Derecho del Niño y Políticas Públicas para la Infancia y Adolescencia”. Universidad Nacional Federico Villarreal. 2007 I
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El maltrato a los niños no es un mal de la opulencia, ni de la carencia, sino una enfermedad de la sociedad.
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“La historia de la niñez es la historia de un interlocutor ausente, de una palabra no dicha, del más terrible de los silencios”.
(Daniel Prieto Castillo. “Más allá de la historia de la infancia”)
LOS NIÑOS SON ESPEJOS: En presencia del amor, es amor lo que reflejan. Cuando el amor esta ausente, no tienen nada que reflejar.
(ANTONY DE MELLO)
Todo niño o niña que es maltratado/a y sufre, tiene derecho a ser feliz
(IPEC Programa Internacional para
la Erradicación del Trabajo Infantil)
EL NIÑO MALTRATADO DE HOY ES EL ADULTO CONFLICTIVO DEL MAÑANA
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No estaban asesinando a los niños, los estaban enviando al mundo de los dioses como sus representantes
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"JUANITA, LA NIÑA DE LOS HIELOS", el fechado radiocarbónico de Juanita: 530 años antes del presente y nos sitúa hacia el año 1,466 DC más o menos
Un certificado forense diría muchísimos años después: “El golpe aplicado en el parietal le ocasionó la fractura del arco superciliar derecho, otra de las puntas de la macana penetró en la órbita ocular cortando el nervio óptico produciendo un derrame ocular con fractura posterior del esfenoides. El traumatismo encéfalo craneal producido por el golpe desplazó el cerebro hacia el lado opuesto, ocasionándole la muerte”. Juanita no fue la única sacrificada del día. Junto a ella otros niños de 8 y 12 años la acompañaron en su muerte
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Los Niños del Llullaillaco: el Niño, la Niña Rayo y la Doncella
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Cinco años después, la profundización de su estudio y el cotejo con crónicas del siglo XVI permiten precisar esta significación: “Ciertas deformaciones en los cráneos indican que los Niños procedían de familias nobles del Imperio Incaico, a cuyos bebés se les practicaban esas modificaciones. Pertenecían al Collasuyu, la región que abarcaba el norte de la hoy Argentina. Después de una preparación que incluía su viaje al Cusco, la capital, donde recibían una consagración religiosa, los niños volvían y eran llevados a la montaña. Allí se les daba una bebida, probablemente chicha, hasta que quedaran inconscientes. Y eran enterrados con el ajuar: la creencia era que no iban a morir sino que entrarían en otro estado de vida.
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"Notas sobre la necropompa entre los Incas", de Carlos Araníbar. En: Revista del Museo Nacional, t. XXXVI, año 1969-70. Pp. 108-142. Lima, Perú:
"la modalidad más conspicua del sacrificio humano fue, justamente, la de enterrar niños vivos, ofreciéndolos a las principales huacas de los pueblos sometidos al Estado incaico". (p. 125)"
Entre Chúlec y La Oroya:
"los cráneos encontrados en aquel lugar, son restos que demuestran en forma clara que se practicaba la -deformación craneal circular", se aplicaba a jóvenes que oscilan de los 14 a 19 años tipo cuña mediante un artefacto que tenía en su extremo anterior una tabla abisagrada para presionar la cabeza de este joven"
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A los niños no se les preguntaba su opinión. Los niños acataban, cumplían órdenes, misiones, observaban y se inclinaban ante sus superiores.
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Hoy puede saberse desde cuáles fueron los últimos alimentos que probaron en vida hasta la ropa que cada uno de estos pequeños llevaba puesta,
Nadie sabe, por ejemplo: si alguno de ellos sintió el natural pánico ante lo desconocido y deseó con todas sus fuerzas escapar de su destino.
Nadie sabe si mientras el pueblo bailaba a su alrededor, ellos tenían ganas de hablar con alguien para decirle que se bajaban del anda y le entregaban a otro el boleto de partida.
O si, por el contrario, la sola idea de atravesar al otro mundo a un encuentro con los mismísimos dioses los llenaba de felicidad.
Nadie lo sabe, porque…
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...en esa época los niños sólo... obedecían.
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